Cuando aterricé en el mundo del software libre, y de GNU/Linux en particular, no entendía la necesidad de que hubiera tanta distribución o lo que es lo mismo distintas formas de «envolver» ese conjunto de herramientas, programas y archivos que hacen el sistema operativo. Con el tiempo he visto que esto tiene una razón de ser, y es que cada grupo de gente entiende la filosofía y la forma de trabajar de esas herramientas de una forma distinta.
Así es como nacieron muchas distribuciones, algunas aportando un valor especial que el resto pudo (o no) aprovechar (ventajas del software libre) y otras que remaron en una dirección equivocada y desaparecieron.
De un tiempo a esta parte y por diferentes razones me he visto en las tripas de algún proyecto y he visto las formas de trabajar y organizarse del grupo de desarrolladores, y aquí es donde quiero entrar a hablar sobre las distribuciones autonómicas.
Debian ha sido (y sigue siendo) la distribución base de todas ellas (aunque ahora con el nombre de Ubuntu). En su día cuando empecé a colaborar (por llamarlo de alguna manera) en el proyecto Metadistros me parecía genial que todos hubieran tomado lo mejor del proyecto y hubieran contribuido a solucionar los fallos que tenía o ampliar sus características.
Desde hace algo más de un año las distribuciones más importantes (sin contar Linex que sigue siendo Debian) se han ido pasando a Ubuntu (Guadalinex, Molinux, MaX, Lliurex...) y cada una ha ido remando para conseguir una distrubución sencilla de manejar pero en general sin compartir la base de su trabajo.
Las distribuciones autonómicas son desarrolladas por empresas (consultoras) que, contratadas por la comunidad autónoma correspondiente, se ganan un dinero (no voy a entrar si bien o mal, o mucho o poco, porque no lo sé) mediante el empaquetado, personalización, mantenimiento y demás complementos que indiquen «los que pagan».
Y digo yo, si esa distrubución la pagamos todos con nuestros impuestos, ¿no tenemos derecho a saber como está hecha y poder aprovechar parte de ese trabajo para que la distribución de la comunidad vecina no tenga los mismos fallos? Yo creo que sí, el problema es que se está dejando de lado la filosofía de software libre y esos programas que remasterizan la distro son los que dan de comer a los trabajadores de la consultora....
No todos son así, ni mucho menos conozco uno por uno los casos de todas, pero puedo decir que una sobresale sobre los demás y es el caso de Guadalinex donde el desarrollo es totalmente abierto e incluso se puede participar solucionando fallos, o simplemente fisgar sus «trucos» en un svn público. Mi más sincera felicitación al equipo de Emergya, y todos sus desarrolladores.
NOTA.- Puedo estar metiendo la pataza hasta el fondo (y rectificaré si fuera necesario), pero por lo que he estado investigando el resto de distros no comparten mucho de su «know-base».
NOTA-2.- Primer artículo del año: FELIZ AÑO NUEVO A TODOS.